La simplicidad curativa del Pranayama, el arte yóguico de respirar

Publicado: marzo 4, 2013 en Uncategorized

El término Pranayama se refiere, en términos simples, a la respiración consciente. Al sofisticado arte de darnos cuenta que respiramos y cómo respiramos. Hoy en día con el movimiento frenético del mundo es imprescindible que esta técnica se extienda lo más posible a la humanidad. Respirar profundamente es la mejor medicina que tenemos  para tranquilizarnos y curarnos, y es algo que funciona para todos.

“Cuando llevas aire a la porción más baja de los pulmones, donde el intercambio de oxígeno es más eficiente, todo cambia. Baja el ritmo cardiaco, disminuye la presión arterial, los músculos se relajan, la ansiedad desaparece y la mente de tranquiliza”, apunta James Gordon, profesor clínico de psiquiatría y escritor.

Todos sabemos respirar, pero no sabemos respirar correctamente. Pocas personas occidentales (excepto quizá algunos músicos o atletas) se dan cuenta de que su abdomen debe expandirse cuando toman aire. La yoguini Eliza Bishop explica que la respiración de los bebés es Pranayama: respiran con la panza, lenta y profundamente, y con esto regulan la presión de todo su cuerpo.

Con la edad, la mayoría de la gente cambia esta respiración abdominal sana por una respiración superficial utilizando el pecho. Esto arruina los pulmones, que tienen que moverse más rápido para asegurar un flujo adecuado de oxígeno y afecta al corazón ya que se ve forzado a incrementar su velocidad para proveer suficiente sangre para transportar oxígeno. El resultado es un círculo vicioso en el cual el estrés provoca respiración superficial, que en turno genera estrés adicional.

El Pranayama, además de regular las velocidades sanguíneas, conduce al control de las emociones, algo que se nos escapa de las manos cada vez con más frecuencia. Al estar tranquilos, bien oxigenados y “en” nuestro cuerpo, podemos controlar nuestras emociones que de otra manera nos arrebatan la atención y desgastan nuestra energía. La respiración–como la meditación por excelencia- es la mejor herramienta que tenemos contra la depresión, la fatiga crónica y la ansiedad, experimentadas de sobra hoy en día. Se podría decir que esta técnica es una especie de autohipnosis en la cual le devolvemos el aire al cuerpo para llevar la vida de la mejor manera posible.

La observación siempre influencia el ritmo y la profundidad de la respiración. Sólo basta que lo hagamos.

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